De triciclos, de ausencias y de otras historias

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Abro mi blog por primera vez en mucho tiempo y veo asombrada el triciclo que aparece al comienzo, rojo, monisimo, increíblemente parecido al que compre para Valentina hace solo unos días.

Recuerdo el momento en que elegí este tema para el blog y como entonces ni se me ocurrió asociar esta imagen a un bebe, a una niña, a una hija o hijo. Lo cual es curioso porque ya entonces sabía que quería tener una, que quería que fuera niña y que se llamase Valentina.

En cambio solo recuerdo ver el triciclo y pensar en mí, en que esta imagen juguetona y entrañable se parecía a mi naturaleza, a como me siento cuando estoy tranquila y a gusto, y consigo ser simplemente yo.

Han pasado ya dos años y medio de ese momento y me enternece ver esta imagen. Me conecta con la pequeña pelirroja que ilumina mi vida y llena mis días, la revolución que llego hace 18 meses y que espero nunca se vaya.

Paro de escribir y releo algunas de las últimas entradas que escribí, estremeciéndome al leerme, fragmentos aquí y allá de la persona que fui.

Han cambiado tantas cosas, he cambiado tanto yo.

Ella florece y crece, crece muy rápido, cambia casi a diario. Y yo  la sigo asombrada, agotada, corriendo, siempre con la lengua fuera excepto en esos momentos, mis favoritos, en que decide quedarse quieta unos instantes, su carita apoyada en la mía, sus brazos alrededor de mi cuello, su besos dulces en mis labios. Sus ronquidos que van subiendo de volumen al quedarse dormida.

Es en esos momentos, en los que dejamos de correr, de mirar, de explorar, de experimentar, de hacer … es en esos momentos en los que por fin mi cabeza para y empiezan a brotar lágrimas de felicidad, de amor.

Sintiéndome tan afortunada, rendida a la magia de haber creado una vida y sobrecogida por la increíble responsabilidad que siento en mis manos, punto de referencia para esta pequeña que vive en un mundo de Babel, en una metrópoli loca y al mismo tiempo en un hogar lleno de amor, alegría, respeto y paz.

Y es entonces cuando todos los agobios desaparecen, cuando dejo de preocuparme por todo lo que quería hacer y aún no he hecho, por los kilos de más, el deporte de menos, la familia lejana, el trabajo aun cuesta arriba, el emprender puesto en pausa, las amigas vistas poco.

En entonces cuando de verdad siento que lo tengo todo, todo lo que siempre quise y siempre soñé, todo lo que imaginaba, todo lo que necesito.

Esté donde esté.

Solo tengo que recordar y mirar.

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  1 comment for “De triciclos, de ausencias y de otras historias

  1. JOSE ANTONIO CARRASCO
    10 November, 2016 at 3:52 AM

    Como me gusta q hayas vuelto a tus orígenes escribiendo en español, castellano mejor, sobretodo pq te puedo leer y entender como vas cambiando. Ya te lo dijimos mama y yo en alguna ocasión. LOS HIJOS CAMBIAN LA VIDA.

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