Big things happen in Thailand

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Siempre he pensado que mi vida ha sido muy intensa, por elección propia y por el universo que conspira para que poner en mi camino todo aquello que mi corazón se atreve a anhelar.

Yo que siempre he sido muy empírica y muy escéptica, llevo de hace un tiempo a esta parte empezando a creer en la magia de atreverse a reconocer lo que uno quiere y mas aun, de visualizarse consiguiéndolo.

Como solía decir mi padre, y como siempre recuerdo, casi todo es posible en esta vida menos no morirse, y como motto de mi vida, ha demostrado ser cierto.

Aun me recuerdo en Tailandia, a punto de empezar mi curso de buceo, con un cóctel en la mano y la sensación de haber descubierto el paraíso. Ese sitio donde me sentía normal y no extraña por estar divorciada y donde mi experiencia vital era casi casi aburrida comparada con la historia de la mayoría de los personajes que me rodeaban:  banqueros reencarnados en profesores de buceo, maestras de escuela soltándose la melena y buscando la iluminación espiritual en fiestas salvajes bajo la luz de la luna y retiros de meditación zen.

Ese día decidí que Tailandia era el paraíso y que era mi refugio, que si llegaba el día en que me hartaba de mi vida o me aburría o me sentía inadecuada, inaceptada o desmotivada, vendría aquí.

A aprender masaje tailandés, a hacerme profe de buceo, a comer curry rojo de pato día si y día también.

Y así quedo todo, idealizado en mi cabeza, ese paraíso listo para ser explorado, a la espera del momento perfecto.

Muy pocos años después, recuerdo el momento en el que el sueno se hizo realidad y de repente, sin haberlo buscado, la posibilidad de mudarme a Tailandia se materializó de la nada por arte de magia. Y solo aparecer me di cuenta, con sorpresa, de que efectivamente era el momento adecuado. De que estaba aburrida, desmotivada y me sentía inaceptada e inadecuada en una de las áreas mas importantes de mi vida. Mi respuesta había sido planear unas semanas de vacaciones allí pero el universo tenia claro que eso no era ni mucho menos suficiente.

Han pasado ya casi tres años y sigue siendo el paraíso aunque a veces sea un infierno también.

Es para mi una ciudad en blanco y negro, de forma literal este ultimo mes.

Y tengo la sensación de que nunca he vivido tanto en tan poco tiempo.

Dimitir de un trabajo aunque haya riesgo de golpe de estado.

Un golpe de estado al día siguiente.

Salir del país un día después, por casualidad.

La incertidumbre de no saber si se nos permitiría volver.

Toque de queda durante unos meses

Vivir en un país gobernado por una junta militar

Un embarazo

Cambiar de casa un mes antes del parto

Un parto

Criar a un bebe a 50 grados centígrados

Quedarte bloqueado en casa por inundación

Temer que haya inundación cada vez que llueve mas de 4 o 5 horas seguidas

Tardar tres horas en hacer un trayecto de veinte minutos por el trafico

Recibir una comunicación de tu embajada recomendando el acopio de comida, dinero y agua

Vivir la muerte del rey con el reinado mas longevo del mundo y ver el país convertirse en cuestión de horas en una imagen en blanco y negro.

Vivir con miedo, eligiendo ropa negra, sacando dinero por si de verdad cierran los bancos.

Respirar al ver que todo sigue abierto y la vida prosigue, atenuada, silenciosa pero reconfortantemente familiar.

Ya solo quedan unos días de luto y yo estoy a la espera, preguntándome si sera de nuevo cuestión de horas ver a todo un país recuperar el color…

 

 

 

 

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